
En la seguridad de endpoints existe una falsa sensación de control: si el agente está instalado, el equipo se considera protegido. Sin embargo, una gran parte de los incidentes de seguridad comienza precisamente en endpoints que contaban con soluciones de protección, pero estaban mal configuradas, desactualizadas o con privilegios excesivos.
El hardening de endpoints implica adaptar la protección al contexto del usuario, del rol y del activo, entendiendo que no todos los equipos requieren el mismo nivel de acceso ni exposición. Un endpoint correctamente endurecido puede frenar un ataque en etapas tempranas; uno mal configurado facilita el movimiento lateral y el escalamiento de privilegios.
Además, el abuso de cuentas con privilegios administrativos sigue siendo uno de los factores más determinantes en ataques de ransomware y compromisos internos. La protección debe considerar tanto el malware como el comportamiento del usuario.
Mejores prácticas recomendadas
- Habilitar protección contra manipulación del agente (anti-tamper).
- Restringir privilegios administrativos en usuarios finales.
- Definir políticas diferenciadas para usuarios, servidores y equipos críticos.
- Activar protección contra exploits, ransomware y abuso de credenciales.
- Mantener agentes, firmas y sistemas operativos actualizados.
- Monitorear eventos de seguridad y comportamientos anómalos.
Qué evitar
- Confiar únicamente en configuraciones por defecto.
- Desactivar protecciones por compatibilidad sin análisis de riesgo.
- Usuarios con privilegios administrativos permanentes.
- Agentes sin comunicación o desactualizados.
- Falta de monitoreo de alertas y eventos.
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Mario Paz
Consultor de Preventas
CompunetGroup




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