
La red WiFi suele ser uno de los accesos más cómodos para los usuarios y, al mismo tiempo, uno de los más subestimados desde el punto de vista de la seguridad. En muchos entornos, conectarse al WiFi corporativo equivale prácticamente a estar dentro de la red interna, sin controles adicionales ni segmentación efectiva.
El uso de claves compartidas, la falta de autenticación individual y la ausencia de monitoreo convierten al WiFi en un vector de entrada ideal para accesos no autorizados o ataques internos. Una red inalámbrica segura debe tratarse como un componente crítico de la arquitectura de seguridad, no como un servicio secundario.
La autenticación, la segmentación y la visibilidad son elementos clave para reducir el riesgo asociado al acceso inalámbrico.
Mejores prácticas recomendadas
- Evitar el uso de claves compartidas (PSK) en entornos corporativos.
- Implementar autenticación individual (802.1X) cuando sea posible.
- Segmentar la red mediante SSID y VLAN según tipo de usuario.
- Aislar completamente la red de invitados.
- Monitorear dispositivos conectados y patrones de acceso.
- Detectar y alertar sobre puntos de acceso no autorizados.
Qué evitar
- Compartir una única contraseña WiFi entre todos los usuarios.
- Permitir acceso inalámbrico directo a la red interna.
- No revisar quién se conecta ni desde qué dispositivos.
- Tratar el WiFi solo como conectividad.
- Carecer de registros y visibilidad de eventos inalámbricos.
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Mario Paz
Consultor de Preventas
CompunetGroup




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